La Cultura del Trabajo Empresarial: Una Longevidad en la Era de la Automatización
La Orígenes de la Cultura del Trabajo Empresarial
Aunque el ámbito del proyecto de Musk puede ser nuevo, el arquetipo que encarna tiene una larga historia. El economista de origen austriaco Joseph Schumpeter, que enseñó en Harvard desde 1932 hasta su muerte en 1950, contribuyó a popularizar la idea de que los empresarios poseían un conjunto especial de rasgos de personalidad que los diferenciaban de los hombres de negocios y directivos de menor categoría. El espíritu empresarial, según Schumpeter, rompía las rutinas económicas. Eso requería “voluntad y personalidad”. Los verdaderos empresarios generaban “vendavales de destrucción creativa”, según su célebre frase, una noción que adaptó del economista alemán Werner Sombart, quien sostenía en 1909 que los empresarios eran “hombres (¡no mujeres!) dotados para todo de una vitalidad extraordinaria, de la que brota un impulso inusitado para actuar, una alegría apasionada por el trabajo y un deseo irreprimible de poder”. Eran superhéroes.
La Adopción de la Cultura del Trabajo Empresarial en los Estados Unidos
Los líderes empresariales estadounidenses no tardaron en adoptar esta forma de pensar. Les permitió racionalizar su éxito como el resultado natural de su propia productividad, y considerar las cargas de trabajo más pesadas como una forma de potenciar a los empleados en lugar de machacarlos. Cuando en 1960 preguntaron a Georges Doriot, cofundador de una de las primeras grandes empresas estadounidenses de capital riesgo, si tenía previsto contratar a nuevos empleados para mantener el rápido crecimiento de su empresa, él respondió: “No, simplemente trabajaremos todos hasta más tarde por la noche”. Esta mentalidad se extendió a las empresas tecnológicas en las que Doriot invirtió, y conformó la visión del mundo de los ejecutivos de Silicon Valley. A principios de la década de 1980, los empleados que trabajaban a las órdenes de Steve Jobs en la división Macintosh de Apple se hacían camisetas en las que se podía leer “¡90 horas a la semana y me encanta!”.
La Cultura del Trabajo Empresarial en la Era de la Automatización
En las últimas décadas, dos tendencias de la vida estadounidense han sobrealimentado la difusión de esta ética del trabajo empresarial, ayudando a empujar a los multimillonarios ocupados al centro de nuestra política. En primer lugar, cada vez más estadounidenses de a pie aprendieron a considerar el trabajo como algo escaso. A medida que la desindustrialización asolaba amplias franjas del país y la sindicalización disminuía, se acostumbraron a los ciclos de despidos y a la necesidad de incorporarse en nuevas ocupaciones o nuevas industrias. Ahora, en una época en la que más del 70 por ciento de los estadounidenses se preocupan por la disponibilidad de buenos empleos bien remunerados, los jefes de la cúspide de nuestra pirámide de clases perciben correctamente cómo esos empleos se han convertido en un símbolo de estatus: si los ricos de la Edad Dorada tenían un consumo visible, alardeando de ser libres del trabajo, los ricos de nuestra nueva Edad Dorada tienen un trabajo visible. Los vemos trabajar constantemente mientras nosotros buscamos turnos extra o luchamos por encadenar trabajos a tiempo parcial, y nos maravillamos de lo especiales que deben de ser.
La Amenaza de la Automatización y la Consolidación del Poder de los Multimillonarios
Luego está la amenaza inminente de un avance tecnológico de enormes proporciones. Hoy, muchos líderes tecnológicos creen que el desarrollo de la inteligencia artificial está a punto de automatizar la mayoría de los trabajos hasta dejarlos en el olvido. Empresas tecnológicas como Google, Dropbox y Meta ya han recurrido a señalar los avances de la inteligencia artificial para justificar despidos recientes, y más del 40 por ciento de las empresas de todo el mundo prevén seguir su ejemplo en los próximos cinco años, según una encuesta del Foro Económico Mundial. Para quienes impulsan el auge de la IA, esta es una perspectiva esperanzadora. En el mundo automatizado que se avecina, los multimillonarios parecen esperar ser algunos de los últimos trabajadores en pie, encargados de gran parte del único trabajo que imaginan que les quedará por hacer a los humanos: dar órdenes a todos los demás.
Conclusión
La cultura del trabajo empresarial ha sido siempre un factor clave en la construcción de la riqueza y el poder en los Estados Unidos. Sin embargo, en una era en la que la automatización y la inteligencia artificial están cambiando el panorama laboral, es importante reflexionar sobre cómo este arquetipo de trabajo se está consolidando y qué implicaciones tiene para la sociedad en general.
Preguntas y Respuestas
¿Qué es la cultura del trabajo empresarial?
La cultura del trabajo empresarial se refiere a la idea de que los empresarios poseen un conjunto especial de rasgos de personalidad que los diferencian de los hombres de negocios y directivos de menor categoría.
¿Cómo surgió la cultura del trabajo empresarial?
La cultura del trabajo empresarial surgió en la década de 1930, cuando el economista austriaco Joseph Schumpeter popularizó la idea de que los empresarios poseían un conjunto especial de rasgos de personalidad.
¿Cómo se ha extendido la cultura del trabajo empresarial en los Estados Unidos?
La cultura del trabajo empresarial se extendió en los Estados Unidos a través de la formación de empresas tecnológicas como Apple y Silicon Valley, y la creciente conciencia de la escasez de empleos y la necesidad de trabajar más horas para mantener el crecimiento económico.

